
La calle, el espacio público es (debiera ser) el lugar de la convivencia y el intercambio. Es donde se encuentran las historias personales (el mundo privado) con el imaginario común (lo público), es el territorio de la intercepción y superposición de las tramas biográficas con las urbanas.
Su actual estado de espacio estrictamente normado -por el control, la planificación urbana, las estructuras productivas imperantes y una arquitectura obsesa por poner límites y ordenar universal y eficientemente los espacios- limita y condiciona su uso.
Por una recuperación urgente de su naturaleza pública: ciudades efímeras, 2 fotografías a partir de un enganche chapucero.
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